lunes, marzo 24, 2008

Todas las cartas a las siete iglesias

Puedes escuchar todas las conferencias de Apocalipsis capitulo 2 y 3 en la pagina de Semilla de Mostaza, terminamos hace un mes de observar cada una de las cartas a las 7 iglesias.

Espero que sean de bendición para tu vida.

BENDICIONES
Fermin IV

1 comentario:

Director. Saúl Zamorano Mayorga dijo...

Profetizado el tiempo de la venida del Mesías


La nota predominante de la predicación de Cristo era: "El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio" (Marcos 1: 15).

Así el mensaje evangélico, tal como lo daba el Salvador mismo, se basaba en las profecías. El "tiempo" que él declaraba cumplido, era el período dado a conocer a Daniel por el ángel Gabriel:

"Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos" (Daniel 9: 24).

En la profecía, un día representa un año (Números 14: 34. Ezequiel 4: 6).

Las setenta semanas, o cuatrocientos noventa días, representaban cuatrocientos noventa años. Y se había dado un punto de partida para este período:

"Sepas pues y entiendas, que desde la salida de la palabra para restaurar y edificar a Jerusalem hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas," (Daniel 9: 25) sesenta y nueve semanas, es decir, cuatrocientos ochenta y tres años.

La orden de restaurar y edificar a Jerusalén, completada por el decreto de Artajerjes Longímano, (Esdras 6:14; 7: 1) entró a regir en el otoño del año 457 antes de C. Desde ese tiempo, cuatrocientos ochenta y tres años llegan hasta el otoño del año 27 de J. C.

Según la profecía, este período había de llegar hasta el Mesías, el Ungido. En el año 27 de nuestra era, Jesús, en ocasión de su bautismo, recibió la unción del Espíritu Santo, y poco después empezó su ministerio. Entonces fue proclamado el mensaje: "El tiempo es cumplido."

Había declarado el ángel: "En otra semana [siete años] confirmará el pacto a muchos."

Por siete años después que el Salvador empezó su ministerio, el Evangelio había de ser predicado especialmente a los judíos; por Cristo mismo durante tres años y medio, y después por los apóstoles.

"A la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda" (Daniel 9: 27). En la primavera del año 31 de nuestra era, Cristo, el verdadero sacrificio, fue ofrecido en el Calvario. Entonces el velo del templo se rasgó en dos, demostrando que el significado y el carácter sagrado del ritual de los sacrificios habían terminado. Había llegado el tiempo en que debían cesar los sacrificios y las oblaciones terrenales.

La semana -siete años- terminó en el año 34 de nuestra era. Entonces, por el apedreamiento de Esteban, los judíos sellaron finalmente su rechazamiento del Evangelio; los discípulos, dispersados por la persecución, "iban por todas partes anunciando la palabra" (Hechos 8: 4); poco después, se convirtió Saulo el perseguidor, y llegó a ser Pablo, el apóstol de los gentiles.

El tiempo de la venida de Cristo, su ungimiento por el Espíritu Santo, su muerte y la proclamación del Evangelio a los gentiles, habían sido indicados en forma definida.

Era privilegio del pueblo judío comprender estas profecías, y reconocer su cumplimiento en la misión de Jesús. Cristo instó a sus discípulos a reconocer la importancia del estudio de la profecía.

Refiriéndose a la que fue dada a Daniel con respecto a su tiempo, dijo: "El que lee, entienda." (Mateo 24: 15). Después de su resurrección, explicó a los discípulos en "todos los profetas" "lo que de él decían" (Lucas 24: 27).

El Salvador había hablado por medio de todos los profetas. "El espíritu de Cristo que estaba en ellos" "anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos" (1 Pedro 1: 11).